Por suerte o por desgracia, y salvo muy contadas excepciones, la elevadísima moral de la etapa universitaria se torna en grandísima frustración en el mismísimo momento en el que ese universitario deja de serlo y se enfrenta en una empresa como trabajador a proyectos laborales reales en los que las escusas y los errores no tienen cabida.

Sin ninguna duda, la experiencia profesional y el enfoque practico de lo que haces, es la gran madre de este asunto.