Corto de animación que cuenta la historia de un anciano, cumplidos ya los 93 años de edad, el Sr. de Vries se sienta en su mecedora, junto a la ventana, a través de ella ve los arbustos mecidos por el fuerte viento, hace frío y esta nevando, se siente solo y espera a la muerte, pero un día el cartero llega a su casa y le deja un paquete en la puerta, lo que hay en el le hace recuperar las ganas de vivir y soñar, al menos por un día.

El corto esta realizado con la técnica de stop-motion por Mascha Halberstad.